¿Es viable transferir una propiedad entre familiares para evitar un desalojo? Pros, contras y aspectos legales a considerar.
La posibilidad de perder la vivienda es una situación que preocupa a muchas familias, y en ocasiones, surge la idea de transferir la propiedad a un familiar para mejorar las opciones en un caso de desalojo. Esta estrategia puede tener ciertos beneficios, pero también implica riesgos y aspectos legales que deben analizarse con detenimiento. En este artículo, exploraremos los pros y contras de esta opción, y lo que es importante tener en cuenta antes de decidir.
¿Por qué considerar la transferencia de una propiedad familiar?
En ciertos casos, cuando una persona enfrenta una posible orden de desalojo, surge la opción de vender o traspasar la propiedad a un familiar cercano. La idea detrás de esta opción es que, si la persona en riesgo de desalojo ya no posee un bien a su nombre, las probabilidades de perder su actual vivienda podrían disminuir. Sin embargo, este enfoque debe analizarse cuidadosamente, ya que tiene implicaciones legales, financieras y personales.
Ventajas de traspasar una propiedad a un familiar
Reducción del riesgo de desalojo: Al no tener una propiedad a su nombre, la persona puede argumentar que no dispone de un lugar alternativo donde vivir, lo que podría ser valorado favorablemente por el juez en casos de desahucio.
Posibilidad de crear un contrato de alquiler: Si el familiar adquiere la propiedad, podría formalizar un contrato de arrendamiento para la persona en riesgo de desalojo, ofreciendo una solución temporal o a largo plazo que disminuye la probabilidad de quedarse sin hogar.
Beneficio económico en situaciones urgentes: La venta o transferencia podría permitir liquidez en una situación económica precaria, destinando los fondos obtenidos para cubrir deudas o urgencias financieras.
Desventajas y riesgos legales
Posibles restricciones legales en la venta o traspaso: En muchos casos, la propiedad está sujeta a restricciones legales o notariales que impiden la venta, como en los casos de usufructo. Si el documento fue firmado por el titular, será esencial respetar estos términos, ya que la transferencia podría ser anulada o complicar la situación.
Percepción judicial negativa: Si la demanda interpreta esta transferencia como una maniobra para evitar el desalojo, esto podría ser visto negativamente por el juez. Además, la demanda podría argumentar que se trata de una “simulación” para reducir responsabilidades.
Riesgo para el familiar comprador: Si el familiar invierte en la compra, corre el riesgo de enfrentar una situación legal complicada o de no poder recuperar la inversión si las circunstancias no mejoran.
Desventajas a largo plazo: La venta de la propiedad podría brindar liquidez a corto plazo, pero podría comprometer la seguridad financiera de la persona a largo plazo, especialmente si no es viable adquirir una nueva vivienda o no se cuenta con un historial de solvencia suficiente para obtener préstamos hipotecarios.
Aspectos a tener en cuenta antes de tomar la decisión
Consulta con un notario o abogado especializado: Antes de realizar cualquier transacción, es esencial recibir asesoría legal para asegurar que el proceso cumpla con las normativas y evitar problemas legales futuros.
Analizar la situación financiera y el objetivo a largo plazo: Considerar si la venta proporcionará una solución sostenible es clave, sobre todo si el objetivo es mejorar la estabilidad financiera o evitar una crisis habitacional temporalmente.
Alternativas a la transferencia: Existen otras formas de proteger la vivienda, como la formalización de un usufructo o un contrato de alquiler a largo plazo, que podría reducir la carga económica sin necesidad de renunciar a la propiedad.
Traspasar una propiedad a un familiar como medida para evitar un desalojo puede tener sus beneficios, pero es una decisión que no debe tomarse a la ligera. Consultar con profesionales legales, analizar las implicaciones económicas y estudiar las alternativas son pasos fundamentales para hacer una elección informada y adecuada a la situación personal y familiar.
En última instancia, entender los pros y contras es la mejor forma de proteger los intereses tanto de quien realiza la transferencia como del familiar que la recibe, garantizando que ambos estén en una posición legal y financieramente segura.